NESTA , VIERI , SINISA MIHAJLOVIC , PANCARO , MARCHEGGIANI , ROBERTO MANCINI :
STANKOVIC , FAVALLI , ALMEYDA , NEDVED , SALAS.
SS Lazio – RCD Mallorca (2-1)
Miércoles, 19/05/1999 (19:45 h).
Villa Park (Birmingham): 33.021 espectadores.
Árbitro:
Günter Benkö (AUT). Amonestó a Mihajlović (23′), Vieri (39′), Marchegiani (90+’) y Siviero (53′).
Goles:
0-1. minuto 7. Centro
lejanísimo y alto procedente desde la línea del centro del campo, que
cabecea Vieri ante la presencia de Olaizola y Roa ayuda a meter en la
portería.
1-1.
minuto 12. Dani, en la boca de gol, culmina una jugada por banda izquierda entre Miquel Soler y Jovan Stankovic.
1-2.
minuto 81. Nedved bate a Roa a la media vuelta desde fuera del área, tras recorrer un balón suelto.
SS Lazio:
Luca Marchegiani; Giuseppe Pancaro,
Alessandro Nesta (capitán), Matías Jesús Almeyda, Giuseppe Favalli;
Roberto Mancini (Fernando Manuel Silva Couto 90’), Siniša Mihajlović,
Dejan Stanković (Sérgio Paulo Marceneiro da Conceição 56’), Pavel Nedvěd
(Attilio Lombardo 84’); Christian Vieri, José Marcelo “Matador” Salas. Entrenador: Sven-Göran Eriksson.
RCD Mallorca:
Carlos Ángel Roa; Javier Olaizola
(capitán), Marcelino Elena, Gustavo Lionel Siviero, Miquel Soler; Lauren
Bisan-Etamé, Vicente Engonga, Jovan Stanković, Ariel Miguel Santiago
Ibagaza; Daniel García ‘Dani’, Leonardo Biagini (Veljko Paunović 74’). Entrenador: Héctor Raúl Cúper.
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| El jugador del Real Mallorca Daniel García 'Dani', izquierda, pugna por un balón con el defensa del Lazio Giuseppe Pancaro. |
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| El jugador del Lazio, Pavel Nedved, dispara a portería para marcar el
gol del triunfo tapado por los defensas del Real Mallorca Siviero y
Soler |
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| El capitán del Lazio, Alessandro Nesta, recibe el trofeo de campeón de
la Recopa. Es la última vez que un club recibía tal galardón. |
http://europaenjuego.wordpress.com/2008/11/18/el-mallorca-pierde-ante-el-lazio-con-orgullo-en-el-epilogo-de-la-recopa/
Nueva entrega de la sección ‘Días de gloria’ dedicada a uno
de los pasajes más memorables de la historia del Real Club Mallorca. El
equipo balear firmó una de las mejores actuaciones de un equipo
debutante en competición europea de la mano del entrenador argentino
Héctor Rául Cúper. A pesar de la derrota y plantar cara al millonario
equipo lacial, los mallorquines pueden estar orgullosos de haber entrado
en la historia del fútbol por disputar la última final de la Recopa
europea.
El azar, es decir, la parte incontrolable del fútbol, terminó con la
maravillosa aventura del Mallorca en la Recopa. Un tiro de Nedved en el
trayecto final del encuentro acabó con un sueño que debió concretarse
por juego. El Mallorca, un equipo confeccionado de prisa y con poco
dinero, puso en evidencia a su lujoso rival, uno más entre los equipos
italianos que brillan por su colosal nómina, pero que terminan presos de
un estilo detestable. Con sus escasos medios, el Mallorca se desempeñó
con más clase y con más recursos, en la mejor versión de la fiel
infantería de Cúper, orgulloso de un equipo que atendió punto por punto a
las obligaciones que tuvo en una cita histórica.
Siempre cómodo en las distancias cortas, el Mallorca se encontró en
una situación muy delicada en el arranque del partido. El problema nació
de un error impropio de su defensa, experta en el juego alto. Pero
Siviero se dejó ganar en el salto por Vieri en el segundo de la multitud
de pelotazos que tiró el Lazio, el típico equipo italiano en su estilo y
en su manera de desperdiciar una abundante colección de jugadores
prestigiosos. Algunos, como De la Peña, purgan en el banco, y otros,
como Mancini y Salas, parecen desconcertados en un modelo que les
perjudica notablemente. Sin embargo, Vieri vive en su elemento.
Ganó por potencia aquel balón dividido con Olaizola y lo elevó sobre
Roa, que confió demasiado en su central o se equivocó en su ubicación.
La pelota trazó una lenta parábola que anuló la reacción del portero.
El gol dejó tocado a Roa, visiblemente nervioso durante el primer
tiempo, y produjo una impresión muy negativa sobre el destino del
Mallorca. Si pretendía un encuentro sometido al designio de la táctica y
a la habitual capacidad de sorpresa del equipo de Cúper, se encontró en
el peor de los mundos posibles. En desventaja y frente a un equipo
italiano, con toda la carga de dificultad que eso significa en el
fútbol.
El
jugador del Lazio, Pavel Nedved, dispara a portería para marcar el gol
del triunfo tapado por los defensas del Real Mallorca Siviero y Soler.
Foto: Reuters.
Contra pronóstico, el Mallorca reaccionó con firmeza. Volvió a
demostrar que por encima de cualquier otra valoración, es un
equipo de una pieza. Cúper suele decir que cada equipo refleja el
carácter de su entrenador. En su caso, se trata de un hombre metódico
hasta lo obsesivo, hermético, pétreo, poco dado a expresar sus
emociones, preocupado por eliminar hasta el último rasgo azaroso del
juego, como si eso fuera posible. El Mallorca reproduce estos rasgos con
una precisión asombrosa. Quizá esa sólida fibra le tiene vacunado
contra efectos indeseables, como el gol de Vieri. Porque la respuesta
fue inmediata y brillante. Apenas tres minutos después del tanto del
Lazio, una madejita de Soler y Stankovic en la banda izquierda permitió
la progresión del extremo, que cerró la jugada como está mandado. Su
pase sólo necesitaba de un rematador, y el rematador estaba allí. Dani
sorprendió a los centrales y dio el viejo pase a la red.
El partido volvió a estar donde quería Cúper, pero con el valor
añadido del efecto sorpresa en las filas del Lazio, que no encontró otra
solución a sus numerosos problemas que los pelotazos a Vieri,
irreprochable en su combate con los centrales. El Lazio se puso en manos
de delantero centro de forma tan descarada que la fórmula terminó por
favorecer al Mallorca, que se avisó muy pronto. Aunque Vieri estuvo
determinante en tres remates en el primer tiempo, al Lazio se le vio
el cartón. Su registro se volvió tan limitado que el partido cayó en
poder del Mallorca, al menos en el sentido clásico del fútbol: en el
manejo del juego, en el equilibrio de las líneas, en la competente
actuación de varios jugadores, encabezados por Ibagaza, que hizo para el
Mallorca todo lo que no generó Mancini para el Lazio.
Ibagaza, un centrocampista liviano que no parece adecuado para los
laboriosos tiempos que corren, interpretó su papel con facilidad y
clase. A su alrededor, el Mallorca entró en conexión, o al menos se
aseguró la pelota de manera razonable y desbarató la idea de un Lazio
imponente. No lo fue nunca, a pesar de la victoria y de su abigarrada
nómina de estrellas. Pasó dificultades extremas durante todo el
encuentro, sometido a las reglas que dictó el equipo español. Desde el
gol de Dani hasta el victorioso tanto de Nedved, el partido siguió la
dirección que le procuró el Mallorca, cuya mayor dificultad fue
trasladar al área rival la evidente superioridad de sus centrocampistas.
Pero lo mismo cabe decir, y probablemente en mayor medida, del Lazio,
que dejó inédito a Roa. El portero argentino no tuvo otro trabajo que el
ingrato de recoger el balón de su portería en dos ocasiones.
Hubo una larga fase en el segundo tiempo que permitó confiar en las
posibilidades del Mallorca. La actividad de Ibagaza servía para
comunicarle con Lauren, Stankovic y, muy especialmente, con Dani, que
estuvo a la altura del prestigio que se ha ganado en los despachos de
varios de los mejores clubes de Inglaterra. Sin embargo, al partido le
faltaba remate. Se hizo evidente que la decisión final correspondería a
alguna acción por sorpresa. Al azar, eso que tanto detesta Cúper. Y el
momento llegó a diez minutos del final, en una jugada medio sucia
protagonizada por Vieri y Siviero. La pelota salió rechazada hacia
Nedved, que agarró un remate perfecto. Para la historia será suficiente,
pero para el fútbol dice muy poco de un equipo que pasó como cualquier
medianía por el partido. Que no vengan con la mística italiana. Ganó
porque al final este asunto no es otra cosa que un juego, con aspectos
incontrolables para el hombre. Porque mientras se trató de control y de
fútbol, el Mallorca se elevó bastantes cuerpos sobre su rival.


